domingo, 2 de junio de 2019

Tigre 2- Boca 0

Perdimos un partido insólito. Pocas veces vi en mi vida crear 15 situaciones de gol claras, algunas clarísimas y no convertir ni una y que el rival te gane pateando dos veces al arco: una con un rebote fortuito que fue responsabilidad de Andrada y la otra con un penal que no debió ser convalidado porque en la jugada previa hubo mano de Prediger y offside. Con Benedetto en modo Higuaín más que nunca, errando goles imposibles de no errar, pero esta vez no por cancherear, sino porque tiene una racha diabólica y una sal terrible. Creamos más situaciones de gol que en los cinco partidos anteriores y la pelota no quiso entrar. Y Tigre aprovechó primero su momento y después un regalazo de los impresentables Pitana y el juez de línea. Y es el merecido campeón de la Copa de la Superliga, más por lo que hizo en fases anteriores que por lo de hoy. Así es el fútbol, un equipo que pese a terminar el torneo en posición de Copa Sudamericana termina perdiendo la categoría y no puede disputar dicho torneo, termina logrando este título y la clasificación a la Copa Libertadores del año que viene, al mismo tiempo que intentará volver lo antes posible a Primera División.

Lo del árbitro dos veces mundialista es un papelón. Siempre nos caga. Siempre. Cuando recién nos habían hecho el primer gol, enseguida dejó pasar una mano previa y después un offside. La infracción de Izquierdoz (que jamás volvió a ser el de sus primeros partidos el año pasado) existió, pero por lo antes mencionado no debió cobrarse. Estoy podrido de que digan la AFA bostera, sólo un estúpido puede seguir pensando eso después de este ROBO. Porque esto fue un ROBO y condicionó el resto del trámite. Y me encantaría (y me hago cargo de lo que digo) que si Ceballos no pudo dirigir más después de la final de Copa Argentina entre Boca y Central, que a este Pitana y el otro delincuente del juez de línea que no levantó la bandera también se les termine la carrera en este preciso momento. Porque nos robaron. Como vienen haciendo en cada partido decisivo. Y la dirigencia está pendiente de hacer que le conozcan la cara a Gribaudo, en vez de impedir que los árbitros nos sigan metiendo la mano en el culo. Ojalá nunca más pises la Bombonera Pitana, sos un ladrón. Un delincuente. Eso es lo que sos. Vos y el línea. Porque Montillo jugó gratis desde los 40 segundos por el patadón a Buffarini también. Era roja de acá a la China y no lo rajaste y ahora el pobre Julio está con esguince de rodilla. Son unos delincuentes. Vayan a festejar con los muchachos de Tigre y con la corpo nefasta.

Quiero decir que este equipo vendió carísima la derrota. No se dio por vencido nunca, ni aún vencido. También destacar que el doble cinco Campuzano- Capaldo cumplió: Nico jugó con garra y con unos huevos enormes. El corazón infaltable de Licha López, un jugador que llegó para quedarse. Lamentablemente el Flaco hoy tuvo una mala tarde, siendo responsable del primer gol y me parece que ya es hora de replantearse si Izquierdoz tiene que seguir siendo titular. No da seguridad, el primer gol de ellos viene por su lado y después hace el penal, que aunque no debió ser cobrado, solamente tenía que acompañar. Y Benedetto está en una racha espantosa: tuvo chances clarísimas, la primera estando 0-0. Pero más allá de estos detalles (las finales se ganan o se pierden por eso) no le recrimino nada al equipo porque dejó todo, siempre intentó hasta el último segundo, aún sabiendo que ya no tenía tiempo para la hazaña. Y mucho menos a Alfaro, hoy se crearon muchas situaciones y la pelota no quiso entrar. Así es el fútbol. Felicito a Tigre, que fue el mejor de esta corta competencia, más allá de que hoy lo ayudaron, y ojalá que el año que viene pueda regresar a la máxima categoría porque es un equipo que juega bien al fútbol, aunque hoy no lo haya podido demostrar. Ahora habrá que rogar que traigan refuerzos de jerarquía para pelear la Copa Libertadores, descansar y cargar pilas. Porque yo sigo creyendo en este equipo y en el trabajo serio de Gustavo Alfaro. Y también en Nico Burdisso, en lo que no creo es en estos dirigentes. Ojalá que esta derrota sirva para que la gente abra los ojos de una vez por todas y no sigan durmiéndonos con los árbitros en partidos decisivos, porque contra Central también fuimos perjudicados. Estoy orgulloso de ser hincha de Boca. Y como dice la canción: siempre estuvimos en las malas, las buenas ya van a venir. Aguante Boca, Hinchadas Unidas, ya se pueden sacar la camiseta de Tigre. Me dan asco...

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