Que la historia se repite otra vez, los volvimos a c...!!! Gracias muchachos!!! Volvimos a demostrar que tenemos más jerarquía que River. Más huevos. Más actitud. Más hombría. Más jerarquía. Más todo. Les ganamos bien en un campo de juego lamentable, que era un arenero. Ellos lo único que hicieron fue tirar centros, ni siquiera tuvieron un mano a mano con Brey, que estuvo muy seguro en las veces que le tocó intervenir pero ni se debe haber bañado. Y el Sifón Úbeda es el nuevo papá de las gallinas. Ganó sus dos primeros Superclásicos, uno en cada estadio. Hay que sacarse el sombrero con el entrenador, respaldado por un plantel sediento de gloria y comandado por líderes positivos como Leandro Paredes y Ander Herrera. Este gran momento de Boca, con 13 partidos invicto entre Copa Argentina, Libertadores y Apertura, deberá ser coronado con un título, pero vamos por el buen camino. Porque veo algo que no veía hace mucho tiempo. Gracias Sifón. Gracias Sifón por mantener el esquema y no salir a jugar como hizo el cagón de Gago. VAMOS Bocaaaaa!!
Era un partido para jugarlo con inteligencia. No para salir al golpe por golpe. River intentó imponer condiciones en los primeros diez minutos, pero no tiene nada. NO TIENEN NADAAAA. Ni siquiera inquietaron a Brey. Encima el pecho frío de Driussi se va lesionado y entró Salas, la otra mega estrella de los diez palos, campeón de Sudamericana con Racing. Para meterse otra vez en el bolsillo de Lautaro Di Lollo, que jugó un partidazo sublime. A propósito: los dos centrales de Boca no están en la selección argentina porque no son marketineros y son feos. Pero son mil millones de veces mejores que los burros de Martínez de Quarta y Rivero, que hizo un penal de jardín de infantes. Mano que Herrera revisó en el VAR y sancionó penal. Golazo de Paredes, al ángulo izquierdo de Beltrán. Cada vez que Boca conectó, generó peligro. Merentiel tuvo un par de mano a mano que falló. Y en el segundo tiempo, cuando ingresó Zeballos lo pudimos haber liquidado y no se dio. Aún ya sin Paredes en cancha. River caminó la cancha. El único que intentaba algo fue Acuña, que aún sin ser el de antes vendió cara la derrota, aunque mantuvo su costumbre de querer pelearse con todo el mundo, hasta con Paredes. El resto caminó la cancha. Aníbal Moreno, de quién algunos pelotudos decían que lo iba a dejar sin Mundial a Paredes, se comió un caño Riquelmeano de Merentiel. Bareiro no lució, otra vez lo amonestaron temprano, pero volvió a dejar el alma y a demostrar que es fundamental para este equipo. Aranda entendió que hoy era un partido para ponerse el overol y se lo vió más sacrificado que de costumbre, en el complemento salió porque estaba extenuado. Di Lollo y Costa se comieron a Colidio y Salas. Weigandt sufrió un poco con Acuña, pero bastante menos de lo que esperábamos; hoy el Chelo entendió que solamente debía cuidar su quintita y así lo hizo. Bien por él. Ascacíbar no pisó el área pero puso los huevos de siempre. Belmonte y Herrera entraron bien, el Changuito tuvo dos mano a mano con Beltrán que se los tapa el arquero porque estaba muy abierto. Blanco, un verde hoy. Zafó de que no lo cobraron el empujón. Giménez no se puede ni mover, por favor.
Gracias a Dios pudimos silenciar el gallinero después de cuatro años (desde el 1-0 del 2022 con gol de Villa). Estamos felices. Hoy encima lo volvimos a ganar bien, como el año pasado. Ojalá esto termine como todos deseamos. La verdad, da para ilusionarse. Para la bandera del perdón a Úbeda todavía falta. Pero quién te dice, cada vez falte menos. Le quitamos el invicto al Chacho Coudet. Vamos Boca!!!!!